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Grande École

Grande École

Con Grande École nos damos cuenta que Francia es la cuna de la revolución cultura. No solo por los grandes movimientos políticos o artísticos que surgieron de allí (y revolucionaron el mundo). Es también por la maestría en el séptimo arte de presentar eróticas y sexualidades sin necesidad de velarse. Grande École nos trae a colación la importancia de vislumbrar las complejidades de relaciones homosexuales.

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Créditos

  • Título original: Grande école
  • País: Francia
  • Año: 2004
  • Duración: 109 minutos
  • Género: Homosexualidad, drama, historias cruzadas, erótico
  • Se puede ver en: Filmin
  • Director: Robert Salis
  • Reparto: Gregori Baquet, Arthur Jugnot, Jocelyn Quivrin, Salim Kechiouche, Eva Darlan, Alice Taglioni, Élodie Navarre

La típica película francesa

A primera vista, Grande École es una típica película francesa. Desde el principio nos golpea con una escena de sexo. A medida que se desarrolla la narración, pronto queda claro que la sexualidad y el deseo son sus preocupaciones centrales. Todo los demás temas (clase, estatus social, raza) son solo una nota al pie. Como en la vida, la apariencia tiende a dominar las esencias. Aquí es un recordatorio: el sexo es el motor del mundo y sus motivaciones.

Trama

Paul (Gregory Baquet) está a punto de comenzar su vida universitaria en una de las mejores universidades parisinas para estudiar negocios. Su novia Agnes (Alice Taglioni) va a un establecimiento aún más prestigioso para estudiar literatura y le pide a Paul que se mude con él. Aquí ya empiezan los primeros problemas para una vorágine de sexo y sodomía francesa. El comienzo es una discusión tonta en comparación a lo que viene adelante.

La masculinidad siempre se impone (y la pone)

Él (Paul) se niega, diciendo que la distancia de su universidad es demasiado grande. Sin embargo, cuando comienza su primer período con otros dos hombres, la cosa cambia. Poco a poco se enamora de su apuesto y atlético compañero de cuarto Louis-Arnault (Jocelyn Quiverin). Queda claro que es más que solo distancia geográfica que se está interponiendo entre ellos.

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La imperante necesidad de amor entre hombres

Aunque Louis-Arnault es abiertamente masculino y tiene una novia hermosa (Elodie Navarre), esto no parece detener a Paul. No puede luchar contra sus nuevos deseos sexuales y se encuentra mirando con añoranza a su novia. Pronto su obsesión lo lleva a adoptar un comportamiento al estilo de la mujer soltera blanca (aunque muy sexualmente). Algo cómico: husmea en la habitación de Louis-Arnault e incluso empieza a ponerse sus calzoncillos.

La mirada femenina al acecho

Agnes detecta que a Paul le gusta Louis-Arnault y, en un giro curioso, desafía a su bi-curioso novio. Esto sucede en una apuesta sobre quién puede follarse a Louis-Arnault primero. Si Paul gana, Agnes se irá y nunca dirá una mala palabra al respecto. Si Agnes gana, Paul tiene que renunciar a sus anhelos homosexuales y ser exclusivamente heterosexual. Y además, monógamo con ella. Vale decir: solo sexo con ella y cero pollas en el culo.

Triángulo amoroso

Como si esto no fuera suficiente estrés emocional para alguien en su primer semestre empeoran las cosas. Paul también forma un vínculo con Mécir (Salim Kechiouche), un constructor local, que acaba de comenzar a trabajar en la universidad. Esto parece poco probable ya que Mécir es de clase trabajadora y argelino. Paul fue criado por un padre rico e intolerante que le enseñó a no mezclarse con esa gente. Primer problema.

La clase trabajadora siempre conquista a la burguesía

Cuando Paul y sus amigos ven a Mécir siendo intimidado por sus compañeros de trabajo, Paul interviene para defenderlo. Mécir resulta ser gay y luego los dos se ven envueltos en una relación complicada, con mucho sexo y placer. S vuelve aún más difícil por la continua fascinación de Paul por Louis-Arnault.

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Robert Salis: un genio de la controversia

El director Robert Salis entreteje muy lentamente todos estos hilos narrativos y solo tienes que sentarte y esperar su conclusión culminante. Grande École comienza con explosivos, cuando Paul y Agnes follan en la noche del Día de la Bastilla. Todo bajo un cielo de fuegos artificiales. Y a los 10 minutos de la película, sabes que también terminará con fuegos artificiales y que alguien (quizás todos) saldrá lastimado. Además de un culo expandido por una polla.

Problemas con la formula cinematográfica

Sobre el papel, parece que podría haber funcionado bien, pero simplemente no es así. En lugar de centrarse en el aspecto central y emocional de la historia (Paul acepta su sexualidad), se desvían. Salis intenta velar otros tópicos con demasiado perfeccionismo y detalle. Lo hace a través de las opiniones políticas de los estudiantes que discuten incansablemente entre sí sobre clase y raza.

Buenas escenas sexuales pero con malos guiones

Y cuando abren la boca (los estudiantes) simplemente no crees lo que dicen. Esto porque los personajes están demasiado mal dibujados como para creer en sus argumentos. Eso no significa que hayan elegido bien el casting: puros ángeles parisinos y hermosos. Y en el caso de quien venga aquí por las pollas: una buena dotación de penes grandes y largos.

El problema con Agnes

Pero no todo es rosa. Hay incongruencias argumentales. Veamos a Agnes: una persona tan cariñosa, con grandes aspiraciones de ser una activista de derechos humanos. Nos preguntamos ¿por qué atormenta a su novio con tanta crueldad? Sobre todo más adelante en la película. Específicamente en la escena en la que lo obliga a tocar a Louis-Arnault mientras él yace inconsciente en el hospital. Justo después de haber sido apuñalado en el estómago.

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Salis, Chouquet y sigue la lista…

Salis también presenta a las personas de manera demasiado conveniente y las descarta a voluntad. El tercer compañero de cuarto, Chouqet (Arthur Jugnot) parece ser un personaje principal, pero desaparece a la mitad. Y esto solo para regresar justo al final, a tiempo para el enfrentamiento. Mécir es una adición interesante, y Kechiouche lo interpreta con mucha sensibilidad, pero la trama le falla.

Carencia de escenas sexuales explicitas

Este es el otro problema: carencia de escenas sexuales explicitas en Grande École. No hay forma ni razón para que una película que dibuja y desdibuja el drama sexual entre un heterocurioso. Eso debe grabarse con escenas sexuales en beneficio de la experimentación. Si: hay escenas increíbles con Agnes y Louis, pero no basta. Queremos más de Grande École y no descansaremos hasta una segunda parte.

En conclusión

Todo está fuera, no tiene sentido, Grande École murió sin eclosionar Las grandes religiones operan cuando te das cuenta que para un musulmán no sería tan fácil la homosexualidad, pero sucede rápidamente. Pero, como muchas cosas en esta película, no se dice y te sientes estafado por un guion. Sobre todo uno que convenientemente ignora ciertos problemas y abandona a los personajes por sus propios medios.

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