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Mamadas en la cuarentena

Mamadas en la cuarentena

Hola amigos. En este post voy a hablar de lo que esto y haciendo últimamente. Tras lo que os conté del trío que no pudo ser he seguido teniendo relaciones sexuales a pesar de estar en plena cuarentena. A continuación os doy detalles.

Resulta que además de tener la regla, también tenía la herida en la barriga de la cesaría que me tuvieron que hacer en el parto. Es por ello que me resulta imposible tener relaciones sexuales plenas. Pero eso no significa que no tengo ganas, al contrario. Antes podía hacerlo, con cuidado, pero ahora me tengo que aliviar sólo haciendo pajas o mamadas. Pero yo no puedo ni masturbarme a mí misma.

Resulta que con el último chico con el que quedaba estuve unas semanas sin verlo, pero a veces hablábamos por el chat y al final me volvió a convencer para quedar. Ya me encontraba un poco mejor de la herida, que me ha estado picando durante semanas y decidí volver a darme una alegría. Pero como tenía al niño no podía salir, así que le propuse quedar esta vez en mi casa.

Quedamos un día entre semana. Julio estaba en el trabajo, por lo que pudimos tener intimidad. Además, curiosamente, a este chico no quería hacer un trío con Julio pero sí con su amigo. Imagino que sería porque con Julio no tenía confianza, mientras que con su amigo sí. Yo, antes de dar a luz le dije que estaba dispuesta hacer al trío, pero ahora no quería ya que tendría que abrir las puertas de mi casa a un extraño. Además, no podía follar, sólo mamarla, y con uno ya tenía bastante.

Mamadas en la cuarentena

Vi a mi amigo varias veces últimamente. En el salón, con el chiquillo durmiendo, nos lo montamos. Primero nos liamos jugando con nuestras lengua. Mientras nos acariciamos con sensualidad, y después nos quitábamos la ropa. Las primeras veces lo hacíamos con mucho deseo. Nuestras lenguas se rozaban, juntando el jugo de la saliva y apretando nuestros cuerpos con ansia. Después era yo quien me agachaba en el sofá, le sacaba la polla casi siempre erecta y me la metía con muchas ganas. A veces la mamaba duraba a penas unos minutos, de las ganas con la que lo hacía. Después dejaba que se corriera en mi boca y, como tenía ya confianza, me lo tragaba. El sabor no es que me guste mucho, pero es un mareo tener que ir a a tirar el semen a algún lado.

Mamársela me aliviaba en parte. Siempre quieres más, más cuando no puedes llegar al orgasmo, pero sentir como él eyaculaba dentro de mí me satisfacía en parte. Y lo repetí 2 o 3 veces por semana. Siempre con Julio en el trabajo. Por supuesto él sabía en todo momento de mis aventuras, sino al mismo tiempo, después cuando nos veíamos. Pero que mi amigo pensara que le estaba poniendo los cuernos a mi marido me excitaba más. Y, con lo de hacer el trío con su amigo, siguió insistiendo aunque fuera sólo con mamadas. Yo me dejaba querer, pero al final no concretábamos nada. Y claro, en mi casa meter a un chico que no conocía, como que no. Pero él ya planeaba algo…

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Comentarios (2)

Hola me encantan tus relatos, son muy eróticos y muy sensueles deja mucho a la imaginación, tengo ganas de adquirir algún juguete erótico para mí novia, espero me recomiendes algo, tengo muchas ganas de hacer algo más con ella, por cierto soy de Colombia, gracias.

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María Ramos

Hola. Me alegro de que te gusten mis relatos eróticos. Respeto a lo de algún juguete, acabo de publicar un artículo sobre eso: https://erotismosexual.com/juguetes-para-el-pene/

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