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Posando desnuda para un compañero de clase

Posando desnuda para un compañero de clase

Me llamo Esther y estoy en mi último curso de secundaria. Mi padre viaja mucho por negocios por lo que mi hermano, Nacho y yo nos consideramos nómadas. Por lo que con mis 15 años he vivido en tantos sitios que ya no sé cuál era mi lugar. Lo único bueno es que puedo hablar en el idioma que quiera y nadie me entiende; lo malo, que no tengo amigos. Bueno sí uno, mi hermano. Que aunque tenga dos años mas nos contamos todo. A continuación os voy a contar cómo acabé posando desnuda para un compañero de clase.

A mi padre le acababan de destinar a Madrid. Por lo que este curso es especial. Volvemos a casa. Y con la promesa de que no nos vamos a mudar más. El primer día de instituto, ha sido raro. La tutora me ha puesto al lado de Mario, que era nuevo también en el colegio. A primera vista parece un chico majo, pero algo tímido. Aunque tampoco se lo puedo reprochar, tampoco tengo un don para la comunicación. Pero lo que más me sorprendió de él fue su físico. Se le notaba que le gustaba el deporte y se le notaba que estaba cachas. Por lo demás no era un chico que le considerase guapo no obstante, tenía algo especial que no podía explicar.

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Posando desnuda

Al no conocer a nadie más, hemos hecho gran amistad. Vamos juntos a todos lados. Por una vez mi hermano no es mi único amigo. Y aunque le sigo contando muchas cosas, ya no es lo mismo. Todos los días quedamos para hacer las tareas. Mientras que yo soy una crack en matemáticas y los idiomas (por motivos obvios); Mario destacaba en dibujo y educación física. Por lo que nos es fácil complementarnos a la perfección. Un día en la clase de biología nos mandaron un proyecto sobre el cuerpo humano. Para ello Mario usó sus dotes artísticas para realizar un dibujo detallado para todos los sistemas del cuerpo humano así como huesos y músculos.

Un día, en la casa de Mario, me pidió que fuera su musa, que quería tomarme como referencia para los músculos y la piel. La propuesta me sorprendió un poco. De lo que llevamos de curso hemos cogido confianza el uno en el otro, pero hasta el punto de que posara para él desnuda en su cuarto… Me mostré un poco reacia al principio, pero acepte. Mario la hizo sentir cómoda, poco a poco el ambiente se fue calentando. No sabía qué hacer. Era mi primera vez, al igual que para Mario. Pero este estaba más entero, o eso aparentaba. Así fue cómo acabé posando desnuda para un compañero de clase, pero aun hay más…

Posando desnuda

Mario empezó a tomar medidas. Empezó a palpar las piernas y poco a poco fue subiendo. Sentía muchas cosquillas, sobre todo por detrás de las rodillas. Cuando Mario llegó al tronco la cosa cambió, por algunas zonas seguía sintiendo cosquillas, pero sentía cosas que no había sentido antes y el dibujo quedó en un segundo plano.  Los dos acabamos desnudos encima de la cama besándose y tocándose uno al otro.

Cada vez me sentía más cómoda a medida que iba pasando el tiempo. En ese momento llegaron sus padres a casa. Por lo que nos tuvimos que vestir a toda prisa para que no sospecharan nada. No obstante, no estaba preparada a más, por el momento. De vuelta a casa, no paraba de pensar lo que acababa de pasar. De hecho me pasé de parada en el metro. Estaba tan abstraída en mis pensamientos que ni me había percatado de que ya estaba a dos paradas de mi casa. No sabía cómo iba a reaccionar el día siguiente en clase, al volver a verle. Por otro lado, quería repetir el próximo día. Amigos de su hermano eran mucho más guapos que Mario pero era tan suave, tan musculoso, tan…. No sabía cómo describirlo.

Posando desnuda

Estuve a punto de hablar con Nacho de lo que acaba de pasar en cuanto llegué a casa. Pero me daba vergüenza. Alguna vez me había contado algo de alguna chica pero nada mas serio que un buen morreo. Además estaba absorto jugando con la play. Así que lo dejé para otro día.

Aquella noche no pude dormir. Pensando en volver a estar a solas con Mario, para “seguir” con el proyecto de biología. Estaba feliz, nunca me había sentido tan feliz. Por un día, sabía dónde quería quedarme. Quería que la promesa de mi padre de permanecer allí para siempre fuera verdad. No quería viajar más, no quería que a mi padre le volviesen a trasladar a otra ciudad, a otro país. Además siempre podría quedarme con mi hermano, que pronto cumpliría la mayoría de edad o con algún familiar. Me daba igual con tan de seguir viendo a Mario. Cuando por fin pude conciliar el sueño lo hice pensando en Mario. No me lo podía quita de la cabeza. Estaba absorta pensando en cómo acabó la experiencia posando desnuda para un compañero de clase. ¿Qué íbamos a hacer por la tarde en su casa? ¿Cuál sería lo siguiente?

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