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Sólo te quiero con panties

Sólo te quiero con panties

Desde siempre me he sentido atraído por usar ropa interior de chica. Sin embargo nunca me había siquiera planteado probar. Era como un deseo bien oculto en mí. Hasta que un día una amiga me animó… Os paso a contar lo que ocurrió.

La conversación de Messenger

Un día estaba en el Messenger hablando con una amiga, llamémosle María. El tono de la conversación se fue calentando, hasta que dije que me gustaría robar un tanga de chica. Entonces María me respondió con risas. Tras unos segundos de enorme tensión, donde pensé que iba a mandarme a la mierda, me dijo que es normal querer curiosear con estas cosas y que ella misma me ayudaría.

Haciendo compras de Navidad

Un día quedé con María para hacer compras de Navidad. Habían pasado unos meses desde la conversación caliente de Messenger y pensé que ya no se acordaría. Lo cierto es que así lo deseaba, porque me daba mucho apuro confesar mis deseos y fantasías sexuales. Era ropa íntima femenina divina, que hacen lucir a la mujer muy sexy.

Paramos en una tienda de ropa íntima. Allí paramos. Me probé unos bóxers al mismo tiempo que María se interesaba por unos hilos y panties. Hicimos las compras y al salir me dice: «puedes elegir algo de lo que comprado para ti.» Se acordaba perfectamente de la conversación de messenger y se había decidido a regalarme algo. Lo hizo así discretamente como si fuera para ella, para que nadie pensara mal de mí.

Sólo te quiero con panties

La fantasía de sentirme mujer

Me quede congelado. ¿Enserio me lo estaba regalando? Era fantástico, aunque enseguida pensé que había truco en todo eso. ¿Se pensaría que era gay? A mí siempre me han gustado las mujeres. Esto de probar ropa interior no tiene nada que ver con mi sexualidad, es sólo una fantasía. Es más, lo que más morbo me daba es sentirme como una mujer, tener las sensaciones que tenían ellas por una vez. Quería experimentar como mujer, pero porque me excitaban demasiado ellas. Aunque… le seguí el rollo.

En la habitación de María

Ya más tarde estábamos a solas en su cuarto. Entonces ella me saca un montón de tangas suyos y me pregunta: «¿Cuál te gusta más?», a lo que le respondo que escoja por mí. Me dice «Te quedará muy bien el beige, pruébatelo.» Voy al baño y me cambio. Eso sí, debo confesar que tenía la polla bien erecta. Me excitaba vestirme de mujer, era mi fantasía, pero más aun que una chica fuera mi cómplice. Me puse el tanga, encima los boxes, el pantalón y salí.

Fuera estaba María que me observó de arriba a bajo. Pero su mirada era extraña, como de desaprobación. ¿No le había gustado que lo hiciera? «¿Qué haces con los boxes?» me dijo. «¿Cómo?» respondí extrañado. «Si te vas a vestir de mujer, mejor hazlo sólo con ropa de mujer». Eso fue lo que me exigió y no me dio tiempo para justificarme. Volví dentro y pensé, esta quiere guerra. Cogí y me quite el pantalón y los boxer. También me quité la camiseta y me quedé sólo con el hilo cubriendo mi culo.

Sólo te quiero con panties

María contra María

Una vez me vio de nuevo, yo creo que se corrió de gusto. Pero trató de disimularlo. «Que sexy estás vestido de mujer. Ahora pruébate un vestido…» pero antes de dejarla terminar la frase la agarré por detrás y empecé a besarla en el cuello. María se quedó extrañada por un momento, intentando digerir que no era gay. Enseguida su cuerpo sucumbió a la excitación y se dejó llevar. Ella tomó el papel de sumisa, y yo de dominante. Hicimos el amor apasionadamente, juntando piel con piel y gimiendo en sonoros suspiros.

Pero cuando me quise dar cuenta ella estaba encima de mí, dándome azotes y llamándome María. Me dijo que como chico no le gustaba nada, pero que como mujer… como mujer sí. Y ella no era lesbiana, pero sí tenía curiosidad, al igual que yo por la ropa de mujer. Le había sorprendido que no fuera gay, pero en el momento que le besé en el cuerpo le cambió todo. Quiso poseerme ella a mí. Tal vez por ello me exigía: también era su fantasía.

Sólo quiero que entres en panties

Aun después de tener sexo mi pene seguía erecto. Era difícil contener el bulto a penas con el hilo del tanga. Ella se dio cuenta y empezó a dar vueltas a mi alrededor. Estaba como poseída. Me dijo «Sólo te quiero con panties. A esta casa no vuelves a entrar como un hombre.» Me quedé otra vez paralizado, pero pronto comprendí que tenía que seguirle el juego si quería volver a follar con ella.

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