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Visita a domicilio para prostituirme

Vista a domicilio para prostituirme

La primera vez que ejercí yo estaba en pijama viendo TV con mi pareja, cuando sonó el teléfono y él contestó y me dijo que era una tal «Rubi» de Putas Murcia. Entonces yo le recibí con el inalámbrico y me fui a la cocina a hablar. Me dijo que el cliente acababa de confirmar el servicio. Así fue la visita a domicilio para prostituirme, una de las historias de las chicas del pido de Madame.

Le dije que estaba ya en pijama y que a esa hora… Pero me recordó mi compromiso y le dije:

-Está bien.

En pocos minutos ya estaba vestida para salir,  pero no para ir directamente donde el cliente, ¡no! Iba primero al negocio y allí me ponía otra ropa sexy y de allí me llevaba en taxi un chico que trabaja de noche. Luego regresar al negocio por mi ropa y volver a casa.

Resulta que yo ya poco o nada tengo sexo con mi esposo. Esa vez lo estaba complaciendo, ya desnudos en la cama. Apenas iniciando cuando sonó el teléfono y paramos.

Llegamos, el taxista ya más o menos sabía donde era. Un sector residencial no tan fino, pero buen sector. La calle solitaria, luces apagadas. Me bajo asegurándome el gabán, no se me abriera y con bolso en mano. El taxista me asegura que es ahí.

Me acerco a timbrar, miro hacia le ventana de arriba. Todo apagado. Me da nervios. Sé muy bien que estoy desnuda debajo, con el sostén que no cubre nada, liguero, medias, zapatos plataforma y sin panty. Vuelvo a timbrar y se abre la puerta. En medio de la oscuridad la imagen vaga de un señor ya mayor. Como no me dice nada, yo pregunto por el nombre del cliente:

-Señor… Hernán R?

-Sí (contesta él, pero muy seco) -Vengo de la casa de servicio de «Chicas» (Fue lo que se me ocurrió decir)… Usted solicitó un domicilio

-Sí, siga.

-Me paga lo del taxi por favor, son…

El señor ya más bien sabía cuánto valía la carrera. Me paga, yo me acerco a pagarle al taxista, pero le pregunto si él se va a estar hasta que culmine mi servicio y llevarme de nuevo al negocio. Este me dice:

-No mamita, llame cuando haya terminado lo suyo y ahí si vengo. Ah! Y no se le olvide llamar al negocio (arrancó).

Entro y el señor ya está sentado en la sala en medio de la oscuridad. Sólo una lámpara que está al lado de él.

Vista a domicilio para prostituirme

Me pregunta si vine como el me solicitó. Me abro el gabán y me dice de una:

-Muy bien, así es como me gusta que vengan. Mostrando todo. Caray, tienes buena teta, buen rostro, buen muslo, deja ver bien esa panocha… ummm abultadita, rica y de nalgas, ¿cómo está?

Me alzo el gabán, se las enseño.

-Ven acércate! (cuando me le acerco me dice):

-No te voy a llevar a la habitación, porque en mi cama sólo la tengo para dormir con mi esposa. Allá no llevo prostitutas. Mira como la tengo, te gusta? (Erecto)… Agáchate a mamar.

Le digo:

-Me cancela por favor, son 35 Cuando me cancela le digo:

-Me presta el teléfono por favor, para reportar que ya llegué.

-Sigue, ahí está.

Llamo y le digo a Rubiela:

-Para reportarme, ya el señor canceló, ya lo voy a atender… El taxi viene por mi o tengo que salir a coger otro cuando termine?

-Llame cuando haya terminado el servicio. Yo veré ese servicio, bien atendido al señor, al cliente. No quiero ninguna queja.

-Sí señora. Así lo haré (cuelgo)

-Ven, acércate, ahora si a mamar…uyyy que ricooo!… Así me gustan las putas, caribonitas, pero bien putas. Supongo que eres una puta casada, dime con tu voz que eres una puta, una sinvergüenza.

-Sí, soy una puta, soy una sinvergüenza. Me gusta serlo y por eso estoy acá, putiando ( lo digo arrodillada frente a su pene erecto. frente a mi boca y lo engullo)

E.n ese momento estaba que me venía yo. Super excitada por la forma que me hablaba.

Vista a domicilio para prostituirme

Se la lamí, se la chupaba, me la tragaba hasta que él me dijo que me sentara sobre él.

Sin quitarme el gabán, lo levanto y dándole la espalda, me siento sobre él.

-Eso!, así, muévete puta! Oooh, que puta eres! Me fascinan las rameras como tú, vaya zorra!

De repente, me dice:

-Levántate, rápido!… Ahora traga, trágatela toda, esoooo, así, que bien sabes mamar, si trágate toda esa lechita puta, hasta la última gota, no desperdicies nada.

Terminado el servicio, me limpié la boca, me lavé la panocha y volví a llamar a Rubiela para decirle que había terminado el servicio, que si me iba a recoger el taxista. Rubiela me dice que el taxista había salido a llevar a otra chica, que yo saliera a coger un taxi. Pues si me tocó cerrarme bien el gabán y salir a coger un taxi, pues no contestaban en ninguna agencia de taxis.

Llegué a la agencia, dormí un poco y se presentó que llegó un cliente que si había servicio. Rubiela me despertó y tal como estaba en liguero sin panty y ese sostén me presenté, lo atendí, estaba medio prendido por el licor, pero fue un estupendo polvo. Mientras estaba pichando con ese cliente, pensaba en mi esposo, lo rico que la estaba pasando yo como una prostituta en el Puticlub Murcia.

Y me duché, me vestí como había llegado y a casa. El dormía y al otro día me hice la brava durante todo el día, que hasta el me pidió disculpas por dudar de mí

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