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Confesiones de una mujer casada 2

Confesiones de una mujer casada 2

Como ya os conté lo que había sido mi primera experiencia que motivó todo lo demás, es justo que sepáis que hace poco, en una charla con mi amiga, salió ese tema que nunca habíamos vuelto a hablar. Y volvimos a recordar ese viaje tan excitante…

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Mi amiga creo que lo tomó de una forma bastante diferente a la mía, pasó así. Me miró y me dijo que le había quedado grabadísima en su mente esa escena cuando me vio desnuda y subiéndome para ser penetrada por el hombre, que sintió mucho deseo… Así me lo dijo: Te vi tan suave y a la vez tan fuerte, con tanta energía… era la primera vez que veía a otra mujer así, delante de mí, en un acto sexual, fue devastador para mí… no podía creer que estaba viendo a mi amiga siendo penetrada, fue como un sueño… pero esa noche supe que podría sentirme atraída por una mujer, quise… no sé, besarte…

Sonreí y la miré. Una no sabe cómo va a reaccionar en el momento preciso en el que escucha eso de otra mujer…Mi amiga parecía tensa, a la espera, mirándome, intentando buscar una respuesta detrás de mi mirada. Creo que hice lo que tenía que hacer. No correspondía una charla en ese momento… ni siquiera una pregunta más. Si bien no lo había visto así, yo también tenía un recuerdo de ella de esa locura que compartimos, y no me desagradaba lo que recordaba. Aquí estoy, le dije, cerrando los ojos… volvamos si quieres a ese momento. No es bueno quedarse con las ganas…

Confesiones de una mujer casada 2

Sentí su cálida respiración en mi cara… ella se acercaba más, y más, como si el hecho de tener yo los ojos cerrados le inspirase confianza. Abrí apenas los ojos, un instante. Su cara estaba casi pegada a la mía y su boca venía en busca de mi boca. Cerré los ojos y sentí el contacto suave de sus labios aún cerrados en un besito sobre mis labios que me hizo estremecer. ¡Qué delicia! le dije, suavemente, y entreabrí los labios, nos besamos de nuevo. Esta vez fue más cálido y húmedo, y cuando quisimos poner de acuerdo nos besábamos con la boca muy abierta, buscándonos con deseo creciente. Abrí los ojos, necesitaba verla. Me miró y su mirada era una súplica de deseo, yo esperaba que ella me besara, pero luego le tomé las manos y las puse sobre mis senos… y lamí sus labios y la besé yo a ella… después de eso no pudimos parar. Terminamos en la cama, buscando la mejor forma de complacer la una a la otra, lenta y deliberadamente… y nos encontramos, nos gozamos varias veces.

Confesiones de una mujer casada 2

Ya no pensé más nada. Simplemente me gustaba esa mujer desnuda que vibraba con mis caricias. Nos pusimos muy febriles, empezamos a provocarnos verbalmente, a decirnos cosas que fuera de esos momentos nos avergonzarían…

El asunto es que ahora, ir a la casa de mi amiga cuando ella está sola, es terminar de nuevo en la cama. Ya lo hemos comprobado…

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