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Probando otra casa de putas

Probando otra casa de putas

Hace unos días fui a hacer lo que más me gusta. Aunque la verdad es que salí muy tarde de casa y por el tráfico y demora en pasar el transporte, llegué sobre las 6 de la tarde. Pero no fui a donde Rubiela. Esta vez le fui infiel, jejeje… Una aventura sexual más de las chicas del piso de Madame. Probando otra casa de putas… de masajista, acompañante, scort… o lo que salga.

Me fui al sitio donde a veces voy los domingos. Un apartamento que queda en un primer piso. Es un apartamento acogedor. Llegaban muchos posibles clientes, pero la mayoría iban de «miranda» Yo llegué de pantalón y al primer posible cliente me presenté así, pero ya luego me puse minifalda ajustada al cuerpo y blusa escotada. Puedes encontrarme en kinesiologas y escorts en miraflores.

Sólo a las 8:30 pm, fue que bajé bandera. Sí ya tarde, hora que donde Rubiela ya están cerrando, allí como había estado muy quieto según me dijeron, en la noche fue que se compuso. Como hacia rato que no tenía sexo, le hice una buena mamada al clientes, más de los 3 minutos dándole, para luego subírmele y cabalgar sobre él. La pasé rico.

Cuando iba a salir estaba lloviendo duro. Entonces una chica me convidaba a que me quedara más rato e irnos a «putiar» a otro sitio donde hay muchas chicas mayores. Lo pensé mientras escampaba un rato y finalmente acepté irme con ella. Como ya me había cambiado otra vez en jean, me dijo que llevara la mini. Nos fuimos caminando varias cuadras hasta llegar. Tan pronto como llegamos al sitio, me llevó al camerino de las chicas a que me cambiara. Me puse como había estado en el negocio, en mini y salí a sala a que me vieran. Muchas mujeres

y muchos posibles clientes. Nos paramos y caminamos por la sala, recorrido por esta, volviendo a pararnos. Me miraban mucho, pues chica nueva en ese negocio. Yo no me apartaba de la chica que me llevó hasta que un tipo me llamó. Me le acerqué, me preguntó cuánto cobro y al decirle no lo pensó mucho, sacó el dinero y tomándolo me dirigí a ventanilla a pagar, tal como ella me dijo es el manejo de dicho negocio.

Allí le dan un tiquete con el que una sube con el cliente, (al otro piso 2do o 3er) Dicho tiquete lo entrega a la mujer que administra las habitaciones, ella le da a una el papel higiénico, el preservativo y otra mujer la conduce para enseñarle la habitación donde una debe atender al cliente.

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Tan pronto como cerré la puerta el tipo me echó mano por debajo de la falda y del panty. Lo retiro y me desnudo el torso, es decir dejarme libre las tetas. Me dijo que no me despojara de la falda, sólo me quité el panty. Me la levanto, me siento en la cama, le pongo el condón y empiezo el trabajo bucal. Me tiendo y me puso los muslos sobre los hombros de él, me miró detenidamente los labios de mi concha, me dice que para ser prostituta los tengo muy cerrados, apuntándome con su pene erecto. Luego me pidió que yo lo cabalgara. Me puse encima, entra suave, estaba lubricada. Me muevo adelante-atrás. Me cogía de las nalgas y me estrujaba las tetas. Me hizo sudar, me hizo venir casi al mismo tiempo que siento que él se viene dentro del condón dentro de mi concha.

Me bañé y salí de la habitación para bajar al primer piso a la sala. Otros hombres me miraban como señalándome que acababa de bajar, que ya había estado con un cliente en dicho sitio. La chica que me llevó se me acercó para decirme que desde lejos me veía muy gruesos los muslos, es decir muy rica de piernas y que de escote se me notaban ricas la tetas Escote en «U». Salí a mirar a la calle y ya había bajado la intensidad de la lluvia, entonces le dije a ella que me iba a cambiar.

Me dice que no me fuera cuando recién habíamos llegado y tenía muchos hombres mirándome con ganas. Consulté la hora, ya eran las 10:30 de la noche y lo pensé que mientras me cambiaba y salía en medio de la lluvia a conseguir transporte, se me haría muy tarde y después se me complicaba conseguir transporte, por ello… Eso nos ocurre a muchas putas en lince.

Aún así me cambié, pese a la insistencia de ella. Me conseguí un plástico y salí a caminar hasta llegar a la avenida a tomar transporte. Todavía llovía cuando llegué a casa y mi esposo ya estaba durmiendo. Así fue cómo acabé probando otra casa de putas.

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